Resulta que hay empresas que se dedican a mantener perfiles de personas que ya están criando malvas, hay quien opta por dejar instrucciones en el testamento y hasta Facebook y Twitter tienen previsto el tema.
Una opción es incluir instrucciones en el testamento. Lo primero, en este caso, es nombrar un albacea para los medios sociales. Esta persona se debe encargar de cerrar las cuentas de e-mail, los perfiles en las redes, y los blogs en los que participara el fallecido.
Para redactar este aspecto en el testamento correctamente, se recomienda:
- Revisar la política de privacidad y condiciones legales de cada sitio en la que se participa.
- Indicar que se desea que se haga con el perfil: cerrarlo totalmente o mantenerlo abierto en modo conmemorativo.
- Redactar un documento con la relación de los sitios web en los que se tiene creado un perfil, con el nombre de usuario y contraseña, para facilitarlo al albacea.
- Dar Instrucciones para hacer llegar al albacea un certificado de defunción, que le facilite gestionar esos medios sociales de acuerdo con los deseos del difunto y que no encuentre ningún impedimento.
En Facebook existe una alternativa a eliminar la cuenta y los datos del usuario: la posibilidad de dejar un “Perfil Conmemorativo”. En dicho perfil no se puede loguear nadie, y se puede borrar información de contacto y fotos “delicadas”, pero si permite ver el perfil y escribir comentarios a los amigos. Hay que rellenar este formulario.
Twitter, en estos casos, elimina la cuenta pero permite hacer un backup de los tweets públicos de esa persona. Para conseguirlo, hay que contactar con Twitter y enviar la siguiente información a la dirección: privacy@twitter.com
- Su nombre completo, incluido correo electrónico, además de especificar que relación tenía con la persona.
- El nombre de usuario de la cuenta de twitter, o el link de cuenta de twitter.
- Un link hacia un obituario público, o alguna noticia que hable sobre la muerte de la persona.
Así que ya sabéis, ir pensando en este tema, no vaya a ser que luego vuestros descendientes se peleen en plan “¡Dame este post, que es mío!” “¡El perfil de Facebook lo quiero yo, que tiene valor sentimental!”… ¡Dónde vamos a llegar!